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Que Internet está revolucionando
la vida de los españoles es ya una evidencia, lo que
se manifiesta no sólo en que cada vez es mayor el número
de los usuarios sino en que está cambiando el perfil
de los mismos: disminuye la edad media de los internautas
(cada vez hay más adolescentes entre ellos) y aumenta
el número de mujeres usuarias, además de bajar
el nivel social de los que acceden a la red a medida que su
uso se va haciendo más popular.
En España, según declaraciones
del presidente de la Asociación de usuarios de Internet,
Miguel Subías, el perfil del internauta es el de un
joven de veinte a treinta y cinco años, residente en
Madrid o Barcelona y de clase media-alta. Pérez Subías
declaró que el 75% de los españoles eran usuarios
directa o indirectamente de Internet.
En el campo de la educación, la
ministra de Educación, Esperanza Aguirre, declaró
en la inauguración de Mundo Internet´98
que todos los centros públicos de enseñanza
dispondrían de conexión a Internet ese mismo
año, lo que calificó de "avance espectacular".
Por otro lado, la implantación
de Internet a través de la televisión por cable
y la telefonía móvil puede cambiar el futuro
de la red, que, gracias al enorme avance en la protección
de los datos personales que deben circular por ella para que
sea posible llevar a cabo transacciones comerciales, se presenta
como una vía privilegiada para el comercio electrónico.
El problema sigue siendo la identificación del usuario
para evitar fraudes o estafas. Pérez Subías
cree, en ese sentido, que la solución podría
consistir en dotar a cada usuario de una tarjeta chip
y a cada ordenador personal de un lector de este tipo de tarjetas.
Sistemas como la firma digital ya están
siendo utilizados por los bancos para garantizar las transacciones
comerciales y en un futuro no muy lejano veremos cómo
las lacras actuales de la red, con delitos que tanto han calado
en la opinión pública, serán, si no eliminados
totalmente, sí restringidos hasta el punto de hacerlos
prácticamente imposibles.
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