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Usos verbales: comprensión
y expresión escrita |
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El protagonista de esta historia es un joven estudiante
de arte llamado Gregorio. Por las tardes, trabaja en prácticas
en la tienda de un prestigioso anticuario de Madrid. Éste tiene
una hija, Inés, que le ayuda también en ocasiones en
la tienda. Una noche Gregorio tuvo un sueño inquietante, que
recordó así al despertar:
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Soñé que estábamos Inés
y yo en la salita de una casa en penumbras, esperando a alguien
que no llegaba, y esa espera, sin saber yo por qué,
nos mantenía en un estado de expectante temor. De pronto,
notábamos que no estábamos solos, y enseguida
veíamos a un hombre cuyo rostro no se distinguía,
pero podíamos ver perfectamente que de su mano derecha
colgaba un cuadro. Al comprender de qué cuadro se trataba,
Inés se levantaba y yo quería avisarla del peligro
que suponía enfrentarse con un ladrón de cuadros,
pero no podía, articular sonido alguno; quería
levantarme y no podía, intentaba alzar la mano, pero
ésta no me respondía... Entonces me desperté,
empapado en sudor, tremendamente angustiado. Cuando me calmé
un poco, me vestí y salí de casa: sólo
me quedaría tranquilo si veía a Inés,
sonriente como siempre, en la tienda.
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